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Empieza de nuevo

Algunas de las últimas palabras de Jesús aquí en la tierra son: “Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas nuevas a toda criatura. El que crea y sea bautizado será salvo, pero el que no crea será condenado.”

¿Salvo de qué?, podrías preguntar. Salvo de la condenación.

¿De qué condenación? De la condenación que acompaña nuestra culpabilidad por haber pecado contra Dios. Sí, su palabra dice que todos hemos pecado contra él y que la “paga del pecado es muerte”.

Por cierto, la muerte que viene por el pecado invade todo nuestro ser: espíritu, alma y cuerpo. Nuestro espíritu se queda aislado de su Creador y apagado, nuestra alma se llena de complejos y tormentos, y nuestro cuerpo sujeto a impulsos y enfermedades.

El único escape de ese dilema es por fe en el sacrificio de Jesucristo. Él tomó nuestro lugar de castigo cuando fue colgado en la cruz. Como dijo un profeta: “nosotros lo consideramos herido, golpeado por Dios, y humillado”.

¿Por qué lo hizo? Por amor. Dios nos ama a nosotros y Jesús ama a su Padre con la misma intensidad. Así que, cuando el Padre pidió a Jesús que tomara nuestro castigo, Jesús aceptó.

Y como Jesús aceptó el reto que le dio su Padre, nosotros también tenemos que aceptar el reto que Jesús nos da: creer las buenas nuevas (que él tomó nuestro castigo) y confesarlo en bautismo (la dramatización de su muerte, sepultura y resurrección).

Ahora mismo puedes tomar el primer paso: Expresar tu fe en las buenas nuevas de Jesucristo. Te invito a hacer una oración que te ayudará comenzar tu viaje de transformación.




¡Felicitaciones! Orar estas palabras con un corazón entregado a Jesús es el comienzo del viaje más importante en el que te embarcarás: el viaje para seguir a Jesús. Por favor, haznos saber si acabas de hacer un compromiso con Jesús e hiciste esta oración haciendo clic en el botón de abajo.